Vistas:0 Autor:Editor del sitio Hora de publicación: 2026-05-21 Origen:Sitio
"Si la cola de amarre es un poco más débil que la línea principal, se desgastará y fallará primero, protegiendo la cuerda principal más costosa y facilitando el mantenimiento y el reemplazo".
Esta línea de pensamiento no es infrecuente en algunas disposiciones de amarre. Sin embargo, tanto desde la perspectiva de la mecánica del amarre como desde el punto de vista de los estándares de la industria, es un error común.
Relación de fuerza entre colas de amarre y líneas principales
Según las Directrices para equipos de amarre (MEG4) de OCIMF, la carga mínima de rotura (MBL) de una cola de amarre normalmente debe ser entre un 25% y un 30% mayor que la de su línea principal correspondiente. Esto se debe a que las colas de amarre a menudo están sujetas a la mayor concentración de desgaste y degradación dentro del sistema de amarre.
Durante la operación, las colas de amarre absorben continuamente cargas dinámicas generadas por los movimientos de la embarcación mientras pasan con frecuencia por áreas de alta fricción, como guías y bolardos. Como resultado, generalmente experimentan fatiga y abrasión a un ritmo más rápido que las líneas principales.
Si una cola de amarre comienza con una resistencia menor que la línea principal, su resistencia residual alcanzará un nivel crítico mucho antes. Al mismo tiempo, la línea principal puede quedar expuesta a cargas adicionales y desiguales, lo que acelera los daños por fatiga y reduce la vida útil de todo el sistema de amarre.
En otras palabras, la mayor resistencia inicial de una cola de amarre no es una forma de sobrediseño: es una compensación por el desgaste acelerado y la pérdida de resistencia que se produce durante el servicio.
El verdadero principio de liberación segura de la carga
Otro punto importante es que permitir que la cola falle primero nunca debe considerarse una estrategia confiable de control de riesgos.
Cuando una cuerda se rompe, la energía almacenada puede liberarse violentamente, generando peligrosas fuerzas de retroceso. Desde hace mucho tiempo se reconoce que las fallas de las cuerdas son una de las causas más importantes de lesiones durante las operaciones de amarre.
En un sistema de amarre diseñado adecuadamente, las cargas anormales no deben aliviarse mediante la falla de un componente de la cuerda. En cambio, la liberación de carga generalmente la gestiona el sistema de frenos del cabrestante de amarre, que está diseñado para deslizarse o ceder de manera controlada en niveles de carga predeterminados, disipando así el exceso de fuerza de manera segura.
El objetivo es la estabilidad del sistema, no el fallo controlado
Una disposición de amarre bien diseñada no se basa en decidir qué cuerda debe romperse primero. El objetivo es garantizar que todo el sistema mantenga una distribución de carga estable y predecible durante toda su vida útil.
Por lo tanto, el requisito de que las colas de amarre tengan mayor resistencia que las líneas principales correspondientes no es un desperdicio de material ni de costos. Más bien, es una parte esencial del diseño del sistema de amarre, que ayuda a preservar la vida útil, mantener el equilibrio de carga y proporcionar el margen de seguridad necesario para operaciones confiables.